Esta semana hemos sabido que el Sevilla FC es el segundo
club más antipático de España. Al César lo que es del César, y al Real Madrid
el honor de encabezar este ranking de la ojeriza futbolera. La fuente es una
consultora a la que el diario As ha
encargado el trabajo de campo. Curiosamente la misma que afirmó en su día que
el segundo equipo que más simpatías concitaba entre los sevillistas era el del
Santiago Bernabéu. Así, sin anestesia.
Vamos a olvidarnos de la nula fiabilidad que merece una
empresa que sostiene que en Nervión nos alegramos de los éxitos de la tropa de
Florentino –que ya hay que ser desahogado para publicar esto- y vayamos a lo
que nos ocupa. Como no podía ser de otra manera, la noticia ha caído mejor que
mal entre los habituales del Sánchez Pizjuán. La escasa repercusión que la
estadística ha tenido en las redes sociales, confirma un dato que habla de la
madurez de una afición a la que le importa bien poco que su equipo no sea
recibido con palmas y vítores más allá del coliseo de Nervión. Al sevillista, a
ver si se enteran, no le preocupa lo más mínimo el rechazo que pueda generar en
las aficiones con las que se tiene que ver las caras cada fin de semana. Dejando
de lado lo que pasa en Heliópolis, por motivos obvios que comprenderán incluso
quienes elaboraron la encuesta, el Sevilla –el club, con todo lo que le rodea-
jamás aspirará a ocupar el corazón de los que siguen, pongamos por caso, al
Getafe, Atlético de Madrid, Real Madrid, FC Barcelona o Español. Comprendemos y
aceptamos con normalidad que todos estos alberguen deseos de venganza y ansíen
el peor de los destinos al que les privó en alguna ocasión de salir campeones.
Pónganse en sus lugares, y a ver cómo cuentan en casa que el Sevilla FC –ese
tan malaje- se interpuso en sus vidas para alejarles de algo que no se presenta
a diario: la gloria.
Por si alguno no se ha enterado todavía: queremos que nos
teman, que tengan asumido que nuestra felicidad pasa por los tres puntos que
vuelan de su feudo. Detestamos el falso paternalismo de quien nos contempla con
la simpatía bobalicona con la que se suele obsequiar el paso del perdedor, del
simpático. Y nada nos preocupa más que la posibilidad de que otro club nos
adelante en esta clasificación. Por delante sólo tenemos al Real Madrid, y nada
abonaría más nuestra soberbia (cualidad sevillista) que ocupar su lugar. La
empresa, esta sí, se antoja complicada. Para qué negarlo.
Publicado en SFC Periódico
el 7 de julio de 2013

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