Yo no sé a qué esperan en la Real Academia Española para ser
justos con el lenguaje y los tiempos. Si me admiten el consejo, váyanse a la
letra ‘T’, y cuando den con la palabra ‘tópico’, cerca de ‘tedio’ y ‘tostón’,
sumen una nueva acepción que venga a referir más o menos como sigue: “aplicado
al mundo del fútbol, conjunto de frases hechas, convencionalismos rancios y
argumentaciones comunes, que uno de los contendientes suele rescatar para
igualar en su imaginario una posición históricamente desfavorable, antes,
durante y después de un envite deportivo”. A continuación, y dado lo recurrente
del término por estos lares, yo añadiría lo siguiente: “lo tópico deviene en coñazo insoportable cuando se aplica a
lo que sucede en el ámbito mediático sevillano los siete días que preceden a un
encuentro entre el Sevilla FC y el R. Betis”.
Lo mejor que se puede decir del partido de ayer es que se
acabó, a Dios gracias. Sostengo que si hay un encuentro absolutamente
prescindible a lo largo de la temporada es este derbi en el que oficiamos de
anfitrión. Y no será porque la estadística no ofrezca muchos más motivos para
la alegría que para el retorno a casa por el camino más corto. Al contrario.
Pero les reconozco que llego al partido hastiado de tanta ‘guasa bien
entendida’ y de la ‘Sevilla dual’. Se acabó el derbi, y con él los análisis de
viejos rivales y el ‘pique sano’ –esta es otra- del tío y el sobrino. Eso sin
perder de vista las continuas invocaciones al ‘derbi de los derbis’, al axis mundi del fútbol cainita, obviando con
ese desdén tan sevillano lo que viene sucediendo en Buenos Aires, Roma o
Montevideo, desde que el fútbol dejó de ser un entretenimiento de minorías.
Resultado al margen (que cuando escribo esta líneas resulta
imprevisible, otro tópico al caso), el Sevilla seguirá siendo el Sevilla y el
Betis volverá por donde venía. De Perogrullo, vaya. Y eso, si los mayas no lo
remedian, forma parte del paisaje, se pongan como se pongan los profetas
capitalinos de ‘la gracia sevillana’, con su carga de tópicos casposos, y más
de un ultra local de bufanda reconvertido en analista.
Qué quieren que les diga, no me imagino a Kanouté, Alves y
Luis Fabiano en tertulias prederbi dentro de una década. En sus casos, lo
tópico pasaba por jugar y ganar, jugar y ganar…
Pablo F. Enríquez

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