Las dos últimas veces que el sevillismo tuvo la sensación de
que su destino ya no dependía únicamente del acierto ante la portería
contraria, el equipo, el club y su afición acabaron purgando penas en Ipurua, el
Salto del Caballo o el Vivero. En aquellas ocasiones, llegaron a computarse los
puntos que los árbitros habían escamoteado a los de Nervión, el equipo firmó meritorios
encuentros frente al rival de la ciudad y el FC Barcelona, y los entonces
presidentes, José María González de Caldas y Rafael Carrión, confiaron la
dirección del equipo a dos entrenadores con apellidos inevitablemente
relacionados con el Real Madrid CF.
Quince años después, asistimos con un punto de resignación
ya olvidado al devenir de una temporada con aroma a deja vu. Lo de anoche en Cornellà El Prat evidencia las carencias
de una plantilla que se dejó el gen de la competitividad en la manita al Betis.
Para colmo, la realidad se empeña en poner en evidencia los ataques de entrenador
de un técnico que –por citar un caso en el que la culpa se comparte con la
Dirección Deportiva- no acierta a juntar una pareja fiable de centrales. Sumen
el dislate que supone tragar a Babá como delantero de Primera División o la
neura que se ha instalado en la portería, y denle al tanto postrero de Negredo
(siempre el mismo, quién sino) el valor que tiene para completar los 43 puntos
que teóricamente aseguran la permanencia.
La solución, en aquella ocasión, vino de la mano de un
presidente consecuente con la situación, un director deportivo que no perdía tanto
tiempo justificándose y un entrenador, Joaquín Caparrós Camino, que supo
inocular el veneno competitivo a una plantilla por la que nadie daba un duro de
los de entonces. Con todo, y con la vista puesta en lo mucho que resta, aún se
está a tiempo de enderezar el rumbo. Futbolistas como Rakitic, Navas y Negredo
(Reyes, Cicinho y Fazio a ratos) tendrían que resultar determinantes en una
empresa en la que comenzamos a coleccionar excusas y a echar en falta
soluciones.
Publicado en 'Columnas Blancas' el 09-12-12.

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