Es el momento de retratarse. Ahora que empiezan a culminarse
las gestiones de la Dirección Deportiva, llega la hora de que digamos qué
opinión nos merece la sucesión de futbolistas contratados a mayor gloria del club
decano y más laureado de la capital andaluza.
Esto va por los tertulianos, analistas y profundos
conocedores de un deporte que les da de comer, en algunos casos sin haberle
pegado en la vida un puntapié a una lata. Naturalmente, no hace falta haber
corrido la banda de Tribuna del Sánchez-Pizjuán una tarde de domingo detrás de
un balón (la aclaración no es ociosa) para estar legitimado a la hora de
comentar tal o cual suerte del deporte rey. Va por ellos, por los que se lanzan
a la piscina al cuarto de hora de conocer el fichaje haciendo gala de una
ironía de complicado encaje, y por los que callan hasta haberse dejado los ojos
en la serie de vídeos con los que Youtube maquilla tanta ignorancia.
También va por usted, que paga, chilla, se enfada y se
alegra. Por usted, abonado religiosamente durante décadas ininterrumpidas, en
las que ha sido testigo de las andanzas de tuercebotas y profesionales que
dejaron tras de sí una estela imperecedera. Para lo bueno y para lo que
creíamos olvidado. Y -¡cómo no!- también para usted, que acaba de llegar, le
nombran a Bertoni y se le viene a la cabeza una marca italiana de cafeteras.
Ahora es el momento de decir si volvemos a tener portero con
garantías, si a Hervás le temblarán las piernas el primer día que se vea
delante de cuarenta mil de nosotros, o si Maduro es el indicado para paliar las
carencias defensivas en el centro del campo. Me da la impresión de que volvemos
a la línea de fichajes sensatos y con un margen de error limitado. Con la
incógnita que supone el centrocampista del Córdoba, no veo motivos para la
preocupación de cara a la próxima temporada. Otra cosa será la operación
salida. Dicho queda.
Pablo F. Enríquez
Publicado en SFC Periódico

No hay comentarios:
Publicar un comentario