lunes, 18 de julio de 2011

Don Juan Arza, Juanito


La primera vez que ví a Juan Arza fue una mañana en el interior del Sánchez Pizjuán. La diferencia de edad me impidió corroborar lo que tantos de la generación de mi padre relataban acerca de este navarro que vino a Sevilla para que todos supieran cómo se tenía que mover un delantero en el área.

Aquel día Juan Arza, Juanito como todos le llamaban, repetía su rutina diaria corriendo la banda del feudo sevillista. Más cerca de los setenta que de los sesenta, tomaba contacto con el césped antes que cualquier miembro de la plantilla, probablemente sin más pretensiones que mantenerse en forma y encontrar un tiempo a solas consigo mismo y sus recuerdos. No escogió mal escenario el bueno de Juan.

Ahora que la noticia de su fallecimiento llama a la memoria de todos los sevillistas, recuerdo el comentario que nos hizo saltándose la prudencia de la que solía hacer gala cuando de otro profesional del fútbol se trataba. Se cantaban las virtudes de un posible fichaje para el Sevilla de Caparrós, y lo que más se destacaba era la polivalencia del futurible. El Niño de Oro lo tuvo claro: “¿juega en varios puestos?… Entonces no destaca en ninguno”. Sabía de lo que hablaba.

Se va un grande, el mismo año que nos dejó Agustín Rodríguez, coautor de su biografía. Curiosa pareja se ha juntado allá arriba. Descanse en paz uno de los nuestros. Y de los buenos.


Publicado en Columnas Blancas, el 18-07-2011

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