miércoles, 13 de julio de 2011

Midnight in Nervion



La deportación de parte de la familia a la costa nos devuelve a un puñado de elegidos a esa mezcla de placeres y sorpresas sevillanas donde la canícula, esa aliada sobrevenida, ordena un guión que raya lo paranoico. Al menos a los ojos de esa mayoría razonable cuya obsesión empieza y termina en el espacio de arena que separa las olas del paseo marítimo. Son noches de terrazas para burlar al tiempo y la edad, tardes de puesta al día en la cartelera cinematográfica… Y escapadas al Sánchez-Pizjuán para cumplimentar, como cada año por estas fechas, esa bendita rutina de la renovación de abonos.

Hete aquí amado lector que, guardando el turno a la espera de verle la cara al empleado de taquillas, compruebo las muescas que tanta gloria en tan poco tiempo ha dejado en una proporción nada desdeñable del sevillismo. No son pocos los que, como le ocurre al protagonista de la última cinta de Woody Allen, eligen seguir atrapados en un pasado que, en nuestro caso, tuvimos la inmensa fortuna de vivir. Una experiencia que nos lleva a rechazar de plano no ya el futuro -esa quimera en fútbol-, sino la mera posibilidad de que el presente bien gestionado nos mantenga en la pomada.

El que me precede en la cola -como le sucede, en cierto modo, al personaje sobre el que gira la comedia del genio de Brooklyn- guarda en la retina una escenografía inigualable, con un desarrollo épico en ocasiones, música centenaria y decorado carmesí. Para colmo, aquel laureado reparto desprendía carisma, solidez y grandeza. Cualidades que todos ansiamos en cada novedad de este año. Para una temporada abierta a las ilusiones que, como el bohemio desorientado que siempre querríamos ser, nunca desterramos del discurso. Pura lógica.

No seré yo el que fastidie desde esta columna el final de ese delicioso hechizo, Midnight in Paris. Un desenlace que ya firmaríamos para esta utopía en la que empezamos a creer mucho antes de aquel jueves de Feria. Vaya al cine, abónese y, por la cuenta que nos trae, no descarte nada.

Publicado en SFC Periódico el 10 de julio de 2011.

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