lunes, 7 de enero de 2013

Tres puntos en medio de la nada




Estos años de títulos y clasificaciones europeas también nos depararon tardes en las que el equipo evidenció una pérdida del carácter y la pegada a la que tan acostumbrados estábamos. Lo de Montjuic, Tarragona y más de un susto en casa con el Rácing o el Mallorca de turno no pasaron de ser excepciones, tropezones impropios de una plantilla genéticamente ganadora. Lo de anoche, en cambio, parece que consagra una tendencia. 

No se puede jugar peor al fútbol y, por ello, valen su peso en oro los tres puntos que aligeran la presión que se cernía sobre un equipo sin alma. No hacemos más que buscar un resquicio en el que situar un supuesto altibajo, una pérdida de identidad pasajera, pero lo que llevamos sufriendo desde aquella manita al Betis nos lleva a considerar que el equipo ha entrado en una dinámica negativa a la que no es capaz de poner coto el técnico madrileño. Un entrenador tan previsible durante el partido como correcto el resto de la semana, que no termina de sacar el rendimiento que se supone a una plantilla que el director deportivo acaba de encuadrar por encima del noventa por ciento de los contendientes.

Dicho lo cual, bien esta lo que bien acaba. Y el que crea, que siga rezando


Pablo F. Enríquez
Publicado en Columnas Blancas el 7 de enero de 2013.

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