Salta a la vista que no ha sido la pretemporada ideal. Y hablo de la vertiente social. Máxime si uno se mueve por las redes, esa plañidera anárquica en la que el personal suele compartir afrentas que se reducen a simples pataletas, excepto en los casos en los que, acto seguido, se hace uso de los cauces que el club pone a disposición del aficionado. Que son los menos.
Si uno se guía por los comentarios dominantes en esto que llamaremos “red blanquirroja”, no tiene más remedio que llegar a la conclusión de que “el sevillismo”, con la excepción del personal del club, los disidentes estructurales (los que siempre arrastra cualquier institución, gane o pierda) y los más cercanos al dúo Del Nido-Vizcaíno, está en pie de guerra a cuenta de las medidas adoptadas por el Consejo para tratar de desterrar la violencia de la actualidad del club.
Con el respeto que me merecen todas las opiniones, y después de cerca de un mes de seguimiento de lo que unos y otros expresan por estos medios, llego a la conclusión de que, primero, se abusa del término “sevillismo”. Lo mismo vale para referirse a los que han renovado su abono que para calificar al grupo o cuadrilla de afines que se juntan, por ejemplo, frente al mosaico del estadio un día de partido. En esta coyuntura, yo lo tengo claro: los sevillistas están dentro (increpados, además, por cuatro impresentables).
Y en segundo lugar, se habla de estos Biris con una reverencia impropia del dossier de prensa que le precede de unos meses para acá. A estos Biris –hago hincapié en la acotación- los que diariamente seguimos la actualidad del club no les conocemos más representación ni referencia que los comunicados que cuelgan en una web, sin una firma a la que dirigirse para, siquiera, disentir. En este contexto, lo único que aciertan a decir es que el club se “loperiza” y que no van a hacer nada por cambiar la imagen de una peña otrora ejemplar. A todo esto, pregunta retórica: ¿qué opinión tendrían los Salvi, Ojeda, Gómez, etc, de lo que se dice y hace en nombre de los Biris que ellos convirtieron en referencia de seguimiento incondicional a unos colores?
Aprendamos, ahora que estamos a tiempo, de cómo solucionaron sus problemas en estadios como San Mamés o el Camp Nou. Los clubes limpiaron su imagen, la mayoría aplaudió las medidas y la vida siguió. Bien, por cierto.
Nota bene: Como bien apuntó mi amigo Manolo Salado en un tuit sobre los controles en las puertas de Gol Norte, el que haya pasado por el aeropuerto de alguna gran capital del mundo debe estar alucinando con las reacciones de algunos que devuelven su abono cuando se les obliga a enseñar el DNI, ilustrar el carnet con una foto, entrar por una puerta concreta o sentarse en una zona acotada. Y otra cosa: mal está que se requisen banderas del centenario en estos accesos, como se ha denunciado.
Pablo F. Enríquez
Publicado en SFC Periódico, el 27-08-2012

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