El desafío se decantó a favor del arroz con pato. En segundo lugar, a muy poca distancia del primero, dejamos al que guisaron con carabineros. Una delicia de la que no hay más referencia gráfica que las fotos que cuelgo a continuación. El que quiera verle la cara al arroz, que se pase por El Velero. Nunca le encontré el sentido a retratar un plato de comida.
Sí, en cambio, al entorno que aguarda a todo el que se dé un paseo por allí.
Con ustedes, un tío contento...
Pero, tela de contento. La buena mesa es lo que tiene.
Y ahora parte de la compañía, sorprendidos por este objetivo indiscreto.
A continuación Mariola (by Cervantes, que quede claro).
Rafa, en dos momentos de la jornada... aunque conviene decir en su favor que algunas veces las apariencias engañan.
Y tras la comida, posado junto al río.
A continuación, el dueño del cortijo con señora y heredero.
Los señores De Hita.
Y finalmente, foto para la posteridad, gentileza de atento servicio del Velero.
Para no perder las buenas costumbres, cerramos este post con un pasatiempo fotográfico con Eva como reclamo.
Lo pasamos bien, ¿nó?. Que se repita.
(Ejemmmm...)
Ea, pues queden ustedes con Dios.




















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